Un rasgo exclusivo de
los humanos es la lengua o idioma. El aprendizaje de la lengua materna es un
proceso esencial en el desarrollo de los seres humanos, ya que ejerce un papel
importante en la comunicación y, por lo tanto, en la interacción social con sus
pares. Desde el nacimiento y a lo largo del desarrollo humano se van
adquiriendo destrezas comunicativas variadas que más adelante permitirán que el
individuo pueda transmitir sus ideas, su sentir. Cuando el individuo llega al
ámbito escolar (y en algunos casos con anterioridad) comienza entonces a
desarrollar las destrezas de comunicación escrita, lectura y comprensión. Estas
destrezas comprenden un proceso
interactivo y multidimensional que pretende la relación o transcripción del
lenguaje oral y la decodificación o comprensión de textos. A este proceso se le llama lectoescritura.
Según
Maldonado (2010), la lectoescritura conlleva la descripción de los grafemas del
lenguaje escrito o el símbolo escrito, sus claves
lingüísticas, como las sintácticas y semánticas, las herramientas necesarias
para confirmar, predecir, investigar, integrar y crear significados del texto
escrito y la comprensión en todas sus manifestaciones interpretativas. Dentro
de este contexto la escritura es parte esencial en la creación y expresión de
significados y en la creación de nuevos textos relevantes al aprendizaje y
enseñanza de la lectoescritura como proceso, contenido y/o disciplina del
currículo y del saber humano.
La
enseñanza de la lectoescritura es necesaria para la escolarización del
individuo y forma parte de su alfabetización. Por lo general, se aprende a leer
y a escribir a partir de los 5 o 6 años. Maldonado (2010) menciona que
existen dos métodos para la enseñanza de
la lectoescritura: el fonético y el global, siendo este último el más común. El
Programa de Español del Departamento de Educación de Puerto Rico (CC 10-2013-2014)
propone, desde esa óptica global e integradora, un acercamiento consistente con
los cinco componentes que interactúan e inciden paralelamente en el proceso de
aprendizaje lingüístico: conciencia
fonológica, fonética y decodificación, vocabulario, comprensión y producción de
los diversos modos discursivos. Respondiendo a la misión y a la visión del
Programa de Español y a las necesidades individuales de los estudiantes, sin
excluir a los del Programa de Educación Especial, los maestros tienen una amplia
gama de estrategias para utilizar en la enseñanza de la lectoescritura, de
acuerdo a su filosofía educativa.
En
su gran mayoría todas las filosofías y teorías que le dan norte a la educación
especial y general han contribuido de una u otra manera a la creación y
desarrollo de la enseñanza y el aprendizaje de la lectoescritura (Maldonado,
2010). Una de las filosofías más conocidas es el enfoque constructivista de
figuras como Piaget, Vygotsky y Ausubel. Este enfoque reconoce a los alumnos
como entes activos en su aprendizaje y al maestro como un facilitador de las
herramientas necesarias para la construcción del conocimiento. Desde el enfoque
constructivista, la enseñanza y aprendizaje de la escritura y la lectura hace
referencia al cotizado “aprender a aprender” que conlleva más que contenidos,
el cómo se aborda el contenido; e importa más la calidad de su adquisición que
la cantidad de los mismos (Baeza, 2012).
Leer y escribir son
actividades muy complejas que requieren un pensamiento reflexivo. La
individualidad de los alumnos, sus fortalezas, debilidades, su entorno y experiencias
son significativas en el aprendizaje. Es por esto que el proceso de aprender no
se da al mismo ritmo en todos los estudiantes. El enfoque constructivista
reconoce al alumno como un ente social que parte de sus experiencias
individuales para construir su conocimiento. Lo que implica un nuevo reto para
los maestros que, en su tarea de enseñanza, deben proveer actividades variadas
que atiendan sus necesidades particulares y prometan un aprendizaje secuenciado
y significativo. Para poder lograr esto es necesario que los maestros tengan
conocimiento de en qué etapa o nivel de escritura y lectura se encuentran sus
estudiantes, para poder hacer una selección de material y actividades adecuadas.
Baeza (2012) expone que si bien los ritmos de aprendizaje son muy distintos de
unos a otros, lo fundamental es que el niño piense y la escuela le ayude a
construir su pensamiento.
Para concluir, el
aprendizaje de la lectoescritura es parte fundamental en el proceso de la alfabetización
y la socialización del ser humano. Es un
proceso complejo y secuenciado que supone la transcripción del lenguaje oral y la
comprensión o decodificación de textos. La enseñanza de la lectoescritura desde
el enfoque constructivista supone que el estudiante construya su propio
conocimiento, partiendo de sus experiencias. Ante esto, los maestros deben
adecuar sus estrategias tomando en consideración las particularidades de cada
individuo y los niveles de lectura y escritura en los que se encuentran para
poder perseguir los objetivos educativos.
Referencias
Baeza, R. (2012). Escribir y leer desde un enfoque
constructivista. Recuperado de: http://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/1986/1/TFG-L%2033.pdf
Departamento de Educación de Puerto
Rico (2013). Carta Circular Núm: 10-2013-2014
Política Pública Sobre La Organización y
Oferta Curricular del Programa de Español Como Lengua
Materna en los Niveles Elemental y Secundario de las Escuelas Públicas de Puerto Rico.. San Juan, P.R.
Maldonado, J. (2010). Métodos
para la enseñanza de la lectoescritura a estudiantes excepcionales. Hato Rey, P.R.: Casa
Publicaciones Puertorriqueña.
Saludos Naida!
ResponderEliminarEncuentro interesante tu blog. Haces referencia al Programa de Español del DE de manera muy efectiva. Los puntos que expones en tu ensayo me convencen nuevamente que el enfoque constructivista es el más pertinente para la enseñanza de la lectoescritura. Como indicas, este enfoque supone que los estudiantes construyan sus propios conocimientos, y creo que no debemos olvidar que nosotros los maestros somos los facilitadores para que el proceso de aprendizaje se dé como se debe, y que siempre debemos proveer las herramientas y el andamiaje necesario.
Que sigas bien,
Rose Nieves
Gracias por tu comentario Rose!
EliminarBuenas noches Naida
ResponderEliminarAmbas coincidimos en el constructivismo. Creo al igual que tu que los estudiantes deben crear su conocimiento. Para poder lograr esto el maestro tiene que conocer a sus alumnos. Es importante que el maestro observe, escriba y analice como es su grupo para poder ser un facilitador efectivo. Para los niños excepcionales pueden leer y escribir pero tenemos que atender sus fortalezas para que lo logren. Dios nos encomendó para que ayudáramos a los niños a entender el mundo, vivir en el y heredar la tierra nueva.
Feliz semana y Dios te bendiga
Gloria Miranda