domingo, 15 de septiembre de 2013

Lectoescritura

Un rasgo exclusivo de los humanos es la lengua o idioma. El aprendizaje de la lengua materna es un proceso esencial en el desarrollo de los seres humanos, ya que ejerce un papel importante en la comunicación y, por lo tanto, en la interacción social con sus pares. Desde el nacimiento y a lo largo del desarrollo humano se van adquiriendo destrezas comunicativas variadas que más adelante permitirán que el individuo pueda transmitir sus ideas, su sentir. Cuando el individuo llega al ámbito escolar (y en algunos casos con anterioridad) comienza entonces a desarrollar las destrezas de comunicación escrita, lectura y comprensión. Estas destrezas  comprenden un proceso interactivo y multidimensional que pretende la relación o transcripción del lenguaje oral y la decodificación o comprensión de textos. A este proceso se le llama  lectoescritura.

            Según Maldonado (2010), la lectoescritura conlleva la descripción de los grafemas del lenguaje escrito o el símbolo escrito, sus claves lingüísticas, como las sintácticas y semánticas, las herramientas necesarias para confirmar, predecir, investigar, integrar y crear significados del texto escrito y la comprensión en todas sus manifestaciones interpretativas. Dentro de este contexto la escritura es parte esencial en la creación y expresión de significados y en la creación de nuevos textos relevantes al aprendizaje y enseñanza de la lectoescritura como proceso, contenido y/o disciplina del currículo y del saber humano.
            La enseñanza de la lectoescritura es necesaria para la escolarización del individuo y forma parte de su alfabetización. Por lo general, se aprende a leer y a escribir a partir de los 5 o 6 años. Maldonado (2010) menciona que existen  dos métodos para la enseñanza de la lectoescritura: el fonético y el global, siendo este último el más común. El Programa de Español del Departamento de Educación de Puerto Rico (CC 10-2013-2014) propone, desde esa óptica global e integradora, un acercamiento consistente con los cinco componentes que interactúan e inciden paralelamente en el proceso de aprendizaje lingüístico:  conciencia fonológica, fonética y decodificación, vocabulario, comprensión y producción de los diversos modos discursivos. Respondiendo a la misión y a la visión del Programa de Español y a las necesidades individuales de los estudiantes, sin excluir a los del Programa de Educación Especial, los maestros tienen una amplia gama de estrategias para utilizar en la enseñanza de la lectoescritura, de acuerdo a su filosofía educativa.
            En su gran mayoría todas las filosofías y teorías que le dan norte a la educación especial y general han contribuido de una u otra manera a la creación y desarrollo de la enseñanza y el aprendizaje de la lectoescritura (Maldonado, 2010). Una de las filosofías más conocidas es el enfoque constructivista de figuras como Piaget, Vygotsky y Ausubel. Este enfoque reconoce a los alumnos como entes activos en su aprendizaje y al maestro como un facilitador de las herramientas necesarias para la construcción del conocimiento. Desde el enfoque constructivista, la enseñanza y aprendizaje de la escritura y la lectura hace referencia al cotizado “aprender a aprender” que conlleva más que contenidos, el cómo se aborda el contenido; e importa más la calidad de su adquisición que la cantidad de los mismos (Baeza, 2012).
Leer y escribir son actividades muy complejas que requieren un pensamiento reflexivo. La individualidad de los alumnos, sus fortalezas, debilidades, su entorno y experiencias son significativas en el aprendizaje. Es por esto que el proceso de aprender no se da al mismo ritmo en todos los estudiantes. El enfoque constructivista reconoce al alumno como un ente social que parte de sus experiencias individuales para construir su conocimiento. Lo que implica un nuevo reto para los maestros que, en su tarea de enseñanza, deben proveer actividades variadas que atiendan sus necesidades particulares y prometan un aprendizaje secuenciado y significativo. Para poder lograr esto es necesario que los maestros tengan conocimiento de en qué etapa o nivel de escritura y lectura se encuentran sus estudiantes, para poder hacer una selección de material y actividades adecuadas. Baeza (2012) expone que si bien los ritmos de aprendizaje son muy distintos de unos a otros, lo fundamental es que el niño piense y la escuela le ayude a construir su pensamiento.
Para concluir, el aprendizaje de la lectoescritura es parte fundamental en el proceso de la alfabetización y la socialización del ser humano.  Es un proceso complejo y secuenciado que supone la transcripción del lenguaje oral y la comprensión o decodificación de textos. La enseñanza de la lectoescritura desde el enfoque constructivista supone que el estudiante construya su propio conocimiento, partiendo de sus experiencias. Ante esto, los maestros deben adecuar sus estrategias tomando en consideración las particularidades de cada individuo y los niveles de lectura y escritura en los que se encuentran para poder perseguir  los objetivos educativos. 




Referencias
Baeza, R. (2012). Escribir y leer desde un enfoque constructivista. Recuperado de:          http://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/1986/1/TFG-L%2033.pdf
Departamento de Educación de Puerto Rico (2013). Carta Circular Núm: 10-2013-2014 Política Pública Sobre La Organización y Oferta Curricular del Programa de Español Como Lengua Materna en los Niveles Elemental y Secundario de las Escuelas Públicas de Puerto Rico.. San Juan, P.R.

Maldonado, J. (2010). Métodos para la enseñanza de la lectoescritura a estudiantes           excepcionales. Hato Rey, P.R.: Casa Publicaciones Puertorriqueña.